O R I H A T E M A N U A LOLOCUN
Es después de Oddua, la más alta representación de Ocha. Esta Santa que está representada en Ocha como la vida y la muerte. OLOCUN es deidad de Ocha, porque es el mar, y el mar es Oló: expansión y extensión y es de Olocun donde sale Illá-mo-allé, que es asi, como se llama a la que nosotros conocemos por Yemallá, que quiere decir: MADRE DEL MUNDO. En Africa hay algunos lugares que le llaman Illá-moellá: MADRE DE LOS PECES. En fin, Olocún todo lo abarca. El mar es un mundo profundamente desconocido y respetado por el africano. Al mar se le llama Ocún. Esta representada por los siete mares que rodean al mundo y cada uno comprende un Yemallá original, cuyos nombres son los siguientes: Ocute, Azabba, Mallelogun, Asesú, Oquero, Oroó e Ibú-Agana. Estos son los siete nombres originales y verdaderos de los Yemallá de base. Ahora bien, agotados los nombres de estos mares, cuando se está fabricando un Yemallá, el Oriaté que haya aprendido concientemente investigará en el campo de Ará-onú, por ejemplo: Ocute-odonu, Azabba-lonú, etc. La familia de Olocún está compuesta de nueve santos, que son: Siete Belli, Olocún y Changó. Los Beeli son los siguientes:
Y si no sucedieran muchas cosas, que en sí son los problemas de la vida, en bien o mal, y trae como consecuencia a los moradores de esta Tierra un estado de confusionismo, que no se sabe dónde se va a parar, si continuará hacia adelante, si llegará a la meta de su vida, si será grande o no será nada. En fin, cuando se piensa en todas estas cosas viene la enfermedad o la tragedia, ya sea por familia o por cosas de la vida, y todas estas cosas nos llevan a pensar en Dios y, por ende, buscando un alivio para nuestra alma y todas estas cosas, repito, que el destino crea en nuestra vida. Nos da un átomo de Fe y de esta manera elevamos nuestros pensamientos y corazón al Dios Todopoderoso e incluyendo a su Corte Celestial: los Santos. Y todas estas cosas, ¿de dónde nacen? De Olocún, de Changó, de Aganá Ocún, que quiere decir: Nadie sabe lo que encierra en su profundidad. Entonces usted comprenderá que este Santo siendo tan poderoso, tiene que llevar dos manos de caracoles que nunca hablarán. Se trata de un cuerpo sin cabeza sobre la Tierra, porque su cabeza se esconde en las profundidades del mar, sólo Dios sabe dónde está.
Olócún habla por medio de Yemallá, ni siquiera habla una sola vez, a no ser por medio de la referida Yemallá. En Olocún está la vida de todos nosotros y allí está nuestra muerte también, representada por dos grandes espíritus
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